Melide, Cerne de Galicia

LA HISTORIA

El topónimo Melide proviene del nombre latino Mellitus. Inicialmente sería unha villa(m) Melliti ‘unidad de explotación agrícola o granja de Mellitus’. Se trata, por tanto, de un antropónimo latino, con el nombre del poseedor o terrateniente en genitivo. Como tantas otras villae medievales esta explotación rural agrícola con el paso del tiempo va a evolucionar a núcleo poblacional concéntrico y urbano.

En un documento lucense de 747, el llamado testamento de Odoario, se nombra por primera vez el territorio de Abeancos, lo que hoy es terra de Melide, y con el una serie de lugares donde no figura Melide. Aparecen aldeas actuales como Zaramil (Villa Salamini), Paradela (Paratella) o Buente (Boenti), pero no Melide. Las primeras menciones históricas a Melide son de mediados del siglo X y principios del XI, después de que en el primer tercio del siglo IX tenga lugar el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago el Mayor. Este acontecimiento va a producir un movimiento imparable de todo o mundo cristiano hacia Santiago de Compostela. Por Melide va a pasar el Camino Francés y confluir el Camino Primitivo o de Oviedo. Este hecho histórico marcará el nacimiento de nuevas poblaciones y su desarrollo en la antigua tierra de Abeancos, entre ellas la villa de Melide.

En el siglo IX la monarquía asturiana, poseedora del territorio de Abeancos, promueve la construcción de una fortaleza sobre los restos de un antiguo castro, alrededor de la cual se forma el burgo viejo de Melide. Las luchas internas por la posesión de los dominios y por el control de las vías de comunicación próximas, y las amenazas externas derivadas fundamentalmente del avance de la invasión árabe, justificaron a decisión.

A partir del siglo IX el crecimiento incesante de las peregrinaciones a Santiago de Compostela condicionará el desarrollo urbano en el entorno del castillo o fortaleza, para dar origen a la formación del burgo nuevo de Melide.

A lo largo de las dos vías principales de acceso al castillo, ahora Camino de Santiago y Camino de Oviedo, acaban por establecerse con carácter permanente grupos de comerciantes y artesanos atraídos por las buenas expectativas de negocio que ofrecía este lugar de paso de peregrinos, tan concurrido y tan seguro. Extramuros, al lado de la puerta de entrada al castillo y a lo largo del camino, lo que hoye es rúa Principal, fijan su residencia y su lugar de trabajo los comerciantes, artesanos y posaderos medievales, formando un suburbio (suburbium), denominado en los textos de la época burgo nuevo (novus burgos) por oposición al burgo feudal o viejo (vetus burgus) al que estaba unido. Todavía a finales del siglo XVI una grande parte de la población de Melide estaba formada por posaderos.

En 1320 la villa es favorecida con un portazgo con el amurallamiento de su burgo. Estos logros son conseguidos por el arzobispo de Santiago de Compostela, Berenguel de Lendoira, muy agradecido por la ayuda que había recibido del entonces señor de villa, Fernán Fernández de Abeancos. La cerca rodeará el enclave comercial para la mejor defensa de posibles asaltos y saqueos.

De las murallas, probablemente derribadas durante la revuelta irmandiña, no se conserva hoy nada, ya que en la sesión del 12 de enero de 1841 el ayuntamiento acordó sacar a subasta los últimos restos.

Murallas-de-Melide

La comunidad de comerciantes y artesanos no tardará en desbordar los estrechos límites de la muralla y ocupará primeramente los márgenes de los caminos de peregrinaciones (Camino Francés y Camino de Oviedo) para después asentarse poco a poco en los terrenos próximos.

Así en las afueras del recinto fortificado, al lado del Camino de Santiago, la comunidad de comerciantes promoverá la construcción de la iglesia de San Pedro. Cerca de ella, en el otro del Camino de Santiago, aparecerán posteriormente el primer hospital medieval de peregrinos (sobre el que se irguió el actual edificio del Museo da Terra de Melide) y un enclave franciscano, el primer monasterio de Sancti Spiritus, fundado en el siglo XIV.

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Entre 1467 e 1469 la Xunta da Santa Irmandade del Reino de Galicia, germen de la actual Xunta de Galicia, va a tener cinco grandes reunión. La gran primera reunión, y nacimiento de dicha Xunta, va a ser en Melide. Se elige la villa por su privilegiada localización: “Porque era en la meitad del Reino”.

En el siglo XV surgen o adquieren un significado social y político que antes no tenían en Galicia nuevos linajes, entre ellos los Ulloa, que dominarán durante todo este siglo Melide. El hecho más destacable , arquitectónicamente hablando, de los Ulloa en Melide fue la reconstrucción de la iglesia del convento de Sancti Spiritus en 1498, promovida por Sancho Sánchez de Ulloa.

Del siglo XVII es la fundación y edificación de la Obra Pía de San Antón, pazo barroco con capilla dedicado inicialmente a la enseñanza.

praza

Durante el siglo XVIII se amplía la iglesia del convento de Sancti Spiritus y se construye la actual fachada barroca.

En 1835 se llevó a cabo la desamortización del convento, el cual, después de ser abandonado, se convierte en 1840 en iglesia parroquial.

Melide también tendrá su protagonismo en la Guerra de la Independencia. En el mes de junio de 1809 las tropas napoleónicas estaban acampadas en Melide. Eran batallones que el francés Marconet, que ocupaba la ciudad de Santiago, tenía acampados en la villa de Melide. La presencia de los soldados franceses en Melide provoca que los melidaos y melidás se movilicen rápidamente contra ellos. Los vecinos y vecinas comienzan a fustigar a los franceses y a causarles bajas.

Esto hace que el general Marconet refuerce la guarnición de Melide con tropas de refresco. El comandante del batallón de Monforte de Lemos, Antonio Ponce, tuvo noticias de la llegada de estos refuerzos y determinó, en compañía del franciscano padre Conde, salir al encuentro de los franceses. El 17 de junio de 1809, la avanzada (la partida de soldados que se adelanta al cuerpo principal para observar de cerca al enemigo o investigar –inquirir- su situación) batió con una partida de franceses que habían salido de Melide para procurar provisiones por sus aldeas y mataron a siete soldados franceses y ponen en huída a los demás.

Cuando entran en Melide, según consta en el parte que el comandante del citado batallón de Monforte de Lemos envió al Marqués de la Romana, el teniente de la avanzada, José Quiroga, calculó la presencia de no menos de 3000 soldados franceses con bastante caballería. El batallón de Monforte no pasaba de 800, y de ellos más de la mitad desprovistos de fusiles y aún aquellos que los tenían estaban desprovistos de bayonetas. Pero convencido del valor y coraje de los suyos, hace un alto en San Benito (Concello de Santiso) y decide atacar a los franceses en Melide. En la mañana del 18 de agosto el batallón de Monforte se sitúa estratégicamente en la entrada de Melide. Los franceses situados en el alto de O Castelo abren fuego contra ellos, pero protegidos con tablas (parapetos) e por los vallados de los terrenos siguen avanzando hacía Melide. Segundo el padre ministro del convento franciscano de Melide, el batallón de Monforte, junto con los vecinos de Melide, unos con armas de fuego y otros con chuzos, avanzaron hacia los franceses sin temor al fuego enemigo y estos retrocedieron y huyeron, dejando incluso sus muertos.    

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